Un Camino Vegetariano

Escrito por Mila de Medellín, Colombia

 

En mi país son pocas las personas vegetarianas de nacimiento; la mayoría nacemos sumergidos en culturas completamente carnívoras, que hacen casi impensable el dejar de comer carne; es por esto que antes de hablar de qué vegetales como, cómo los preparo y dónde los consigo; quiero hablar de ese viaje, que parte de una pregunta ¿cómo sería, si fuese vegetariano? Cómo sería la vida, cómo serían mis relaciones, cómo sería mi cuerpo, cómo serían mis amigos, cómo sería “yo”. Si te has hecho esa pregunta quiero decirte que no hay marcha atrás, tu mente está abierta a otras posibles formas de alimentación y se hicieron las conexiones para “caer en cuenta” de cómo tu dieta y hábitos impactan la vida del planeta.

Dejando a un lado la costumbre comienzas a caminar, decides moverte del lugar donde todo es sospechosamente accesible y aventarte ante un mundo de percepciones e improntas que parecen temerle a lo que no entienden y no querer entender a qué le temen. Tú ves el cambio posible.

Cuando lo haces llega la magia, comienzas a percibir cambios; estas más liviano, tienes más energía y sentirte pesado deja de ser parte de tu vida.

 

Emprendes el camino del vegetarianismo y como lema la horizontalidad, nadie está arriba ni debajo de ti mismo, ni el pez, ni el perro, ni la vaca, ni el cerdo, tampoco tu hermana, ni tu mamá. Sigues caminando y te das cuenta que no es un camino lineal, hay tropiezos y caídas y no importa cuál fue la razón inicial para comenzar; tu huella ambiental, tu relación con los seres vivos, tu alimentación, o inclusive, la búsqueda del sentimiento de plenitud interior; es apenas natural que al comienzo del viaje surjan sensaciones de culpa y complicidad y se presenten preguntas…que solo tu cuerpo con tiempo y creatividad puede contestar.

 

Este caminar nos muestra que no hay senderos, nos enseña nuestras limitaciones y viejos enemigos internos…nos acerca a la naturaleza ya que con ella establecemos relaciones de correspondencia y con suerte comenzamos a aprovechar todo suelo fértil, cada metro sembrado sana; como sana la espinaca fresca.

No comenzamos desde la comodidad, hay que enfrentarse, cuestionarse y, sobre todo, hay que responsabilizarse. Cuando lo haces llega la magia, comienzas a percibir cambios; estas más liviano, tienes más energía y sentirte pesado deja de ser parte de tu vida.

En el proceso, tu camino se unirá al de otras personas; tus hábitos crearan nuevos hábitos alrededor, y el crecimiento de tu entorno será tan grande como tu crecimiento mismo. Ahora no te alimentas por obligación, por el contrario, te alimentas con consciencia, con tu atención puesta en los alimentos que entran en tu sistema y que proveerán a este de todo lo que necesita para tener una vida plena y en armonía con la naturaleza.

Personalmente comencé a pensarme nuevamente como vegetariana por el encuentro que tuve con Lizz en el 2019, a partir de su llegada a la ciudad noté la variedad de restaurantes que había en la ciudad a través de su cuenta de Instagram @plantslikethings, una hermosa comunidad de humanos llenos de apuestas ecológicas y humanitarias para salvaguardar el ecosistema y la vida en general.

Fue a partir de ese encuentro que me consideré flexitariana, es decir una persona consciente de como su alimentación moldea su entorno, su cuerpo y sus emociones, pero no se limita en ciertas circunstancias únicamente al consumo de alimentos de energía primaria y origen vegetal; paso a paso fui recuperando la confianza en mi cuerpo y su capacidad de mantener su bienestar con diferentes combustibles, esta vez me cuidé de no comer tantas harinas como remplazo a la carne y busque granos, grasas vegetales y proteínas fáciles de absorber, mis mejores amigos en el camino han sido el huevo, los garbanzos, los plátanos, las lentejas y los miles de colores que hay en los vegetales que me sorprenden con sus texturas, olores y sabores.

Creo que el camino se vuelve cada vez más sencillo, ahora tengo 5 gallinas y una huerta con varias opciones ricas en vitaminas y proteínas como: la acelga, la espinaca, el brócoli y los frijoles, cada día abren más restaurantes que responden a las necesidades de consumo rápido sin responder con producción inconsciente, aparecen nuevos canales y nuevas recetas que hacen de la cocina un lugar de exploración infinita… y uno parece que flotara al no cargar con tanta culpa y hasta pareciera posible volar pero esto solo ocurre si primero te atreves a caminar.

Gracias por leer y gracias por querer vivir más compasivamente.

Con mucho amor, Mila.

Me llamo Mila, tengo 23 años y soy estudiante de diseño y paisajismo, vivo en Medellín-Colombia en una casa con 6 perros y una gata, siempre he sido una persona muy inmersa en la naturaleza, pero últimamente ha tomado más relevancia en mi vida (creo que en la de todos); desde ese acercamiento a la naturaleza y los animales nace el querer tener una alimentación consciente con el impacto ambiental que generaba, por eso hoy me encuentro en mi segundo camino vegetariano, ya que el primero fue tropiezo tras fracaso debido al desconocimiento del tema por  parte mía y de muchos nutricionistas.

Me apasionan los deportes y puedo decir que a los 21 encontré el que será mi deporte por el resto de la vida, el patinaje agresivo; me ha enseñado del cuerpo, de las posturas, las caídas, el equilibrio y la respiración (el control de todo está en la respiración). Los deportes me han enseñado sobre comunidad y responsabilidad, dos cosas que no se me dan fácil pero que han sido fundamentales en mis creencias, la primera es hacer comunidad y la segunda es la horizontalidad, son los pilares fundamentales para generar cambio.

Finalmente creo que debo expresar que mis planes e intereses cambian tanto como yo y es apenas natural estando en un mundo lleno de complejidades y fenómenos que nos hacen repensar el rumbo cada tanto. El cambio siendo lo único constante le da el sabor a la vida y en esta época llena de cambios, nos considero afortunados de estar vivos. Tenemos en las manos una responsabilidad gigante para la supervivencia de la humanidad por eso nos declaro la generación de las obras en construcción reconociendo que todos estamos constantemente levantando los cimientos nuestros y a su vez de la tierra como planeta.

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